La obesidad es un serio problema que afecta a gran parte de la sociedad. Lo mismo ocurre con las mascotas: más del 50% de los perros y los gatos sufren sobrepeso. Muchos propietarios ven graciosos a sus animales con unos kilos de más, pero esto es un grave error, ya que esta patología habitualmente tiene consecuencias que llegan a ser fatales.
Esta acumulación de grasa corporal deteriora las funciones del organismo de tu mascota y le provoca serios problemas de salud. Un animal obeso tiene mayor riesgo de sufrir múltiples complicaciones tales como, enfermedades cardiacas, dolencias de piel, dificultades respiratorias, artritis, displasia de cadera y diabetes.
Todo propietario de una mascota es consciente de que a veces su fiel amigo puede sentirse indispuesto y no por ello estar enfermo. Síntomas como la diarrea o el vómito son manifestaciones comunes. El problema aparece cuando estas señales no son esporádicas sino continuas.
Cualquier comportamiento anómalo en la salud de tu mascota que persista más de un día, como es el caso de la diarrea, debe ser comunicado al veterinario. Probablemente no sea grave, pero si no se remedia a tiempo tu pequeño amigo se deshidratará. Por otro lado, una diarrea prolongada puede ser el indicio de alguna enfermedad como el moquillo o la parvovirosis.

Ahora que se acerca el otoño y, con él el invierno, aquellos que tengáis perros con pelo corto y delgaditos quizás estéis preocupados, sobre todo si es el primer año que pasa con vosotros, sobre si es necesario o no vacunar a los perros ante la posibilidad de una gripe en ellos, que la hay.
A lo mejor nunca antes lo habías oído hablar. En mi caso la primera noticia que tuve fue el año pasado, cuando mi veterinaria me lo aconsejó para uno de mis perros debido a que, al ser tan delgado y tener tan poco pelo, en donde vivo tenía más posibilidades de contraer una gripe que puede llegar a ser mortal para ellos.