Asi como los niños necesitan jugar para aprender y divertirse, los gatitos también necesitan esta actividad como parte de su educación.
El juego les da la capacidad de relacionarse entre sí, con las personas y con otros animales. Les da seguridad y les permite adquirir las destrezas necesarias para ejercitar tareas vitales para la supervivencia en condiciones naturales, como son el acecho y la caza.
En los gatos se observan dos tipos de juegos: los sociales, es decir, con otros integrantes de la familia, y los individuales. La actividad de juego social (con sus hermanos y su madre) comienza muy tempranamente, aproximadamente, a las cuatro semanas de edad coincidiendo con el inicio del destete y el desarrollo completo del olfato, vista y oído.